Hoy quiero orarte en tu propia casa,
Lejos de las paredes que encierran mis ideas
O de las imágenes muertas que no te respiran
Hoy no quiero sentarme en sillas de madera.
Sino en la fina hierba que tapiza entera
la tierra que ostenta tus árboles en ella.
Hoy quiero prescindir de los cantos de los hombres,
Y percibir tu susurro en el viento que corre;
Sentir que cantas en mi oído con el trinar de las aves.
Quiero comulgar bajo tu cielo y belleza.
En lugar de las velas, encender las estrellas
Y empaparme de tu perfume a naturaleza.
Quiero, Dios mío, envolverme en ti nada más.
Para ello, que mejor pudiera yo desear
Que un encuentro contigo en tu propio hogar.
Lejos de las paredes que encierran mis ideas
O de las imágenes muertas que no te respiran
Hoy no quiero sentarme en sillas de madera.
Sino en la fina hierba que tapiza entera
la tierra que ostenta tus árboles en ella.
Hoy quiero prescindir de los cantos de los hombres,
Y percibir tu susurro en el viento que corre;
Sentir que cantas en mi oído con el trinar de las aves.
Quiero comulgar bajo tu cielo y belleza.
En lugar de las velas, encender las estrellas
Y empaparme de tu perfume a naturaleza.
Quiero, Dios mío, envolverme en ti nada más.
Para ello, que mejor pudiera yo desear
Que un encuentro contigo en tu propio hogar.
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