Tú hiciste, Señor, que volteara a verte.
Yo te ignoraba, pero llegaste hasta mí.
En mi asombro has logrado traerme hasta aquí
Y ahora lo juro, no quiero perderte.
Dijiste una vez a los tuyos “Yo soy la vid…
…y ustedes mis ramas” ¿Me cuentas a mí?
Porque ahora siento que moriría sin ti
Y florecer contigo sólo quiero, ¡Dios de David!
Señor, son sólo tuyos los frutos que doy.
Así como ellos, en el camino en que voy,
Te pertenecen mis triunfos y todo lo que soy.
Te había crucificado antes en mi corazón,
Pero ahora en él se ha repetido la resurrección;
Pues tú habitas en mí ahora que vuelto a nacer estoy.
Yo te ignoraba, pero llegaste hasta mí.
En mi asombro has logrado traerme hasta aquí
Y ahora lo juro, no quiero perderte.
Dijiste una vez a los tuyos “Yo soy la vid…
…y ustedes mis ramas” ¿Me cuentas a mí?
Porque ahora siento que moriría sin ti
Y florecer contigo sólo quiero, ¡Dios de David!
Señor, son sólo tuyos los frutos que doy.
Así como ellos, en el camino en que voy,
Te pertenecen mis triunfos y todo lo que soy.
Te había crucificado antes en mi corazón,
Pero ahora en él se ha repetido la resurrección;
Pues tú habitas en mí ahora que vuelto a nacer estoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario