Hoy la tierra quiso reclamarme,
Parecíale muy alto mi amplio vuelo,
cuando más rápido prestaba marcharme
Quiso anclarme con el desconsuelo.
Soy fiel habitante del mundo de los sueños
Bien lo sabe esta tierra bendita.
Son mi patria y destino sus místicos suelos
Y ahora ella a mi entrega la envidia.
Y en el infinito rumbo que encamino
Sus raíces disparan a mis ganas de volar
No son las letras que escribo lo que vivo
Y se estrellan mi realidad y la real
Esta torpe mortalidad que me deja sentir
También es escenario de mi terrenidad
Y aquí, tan herido, tan suyo, en mi sufrir
Me encuentro tan bajo, me encuentro mortal.
Mas no son mis alas las que ha dañado,
Tan sólo atenta a mis ganas de soñar
Y en esta caída sólo sangre ha emanado
Y ella no brota de mi alma eternal
Sueño mío, te pareces a mis alas…
Y esta tierra cree me puede encadenar
Su realidad no puede tocarlas
No me es imposible del todo escapar
No eres tú en quien vivo, materialidad,
Y aunque de alcanzarme hagas empeños
Sonreiré tranquilo a toda tu mezquindad
pues son mucho más altos todos mis sueños.
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