flor-imagen-animada-0084

sábado, 14 de noviembre de 2009

Sin Escape... (2002)

El reloj ya daba las doce y aún no me dormía. No... no quería volver a enfrentarlo. Realmente, no quería conciliar el sueño. Simplemente, no podía volver a dormir nunca más en la vida. Ello significaría que él aparecería de nuevo, que volvería a atacarme.

Ya me lo había advertido. Esta vez no me dejaría ninguna oportunidad de escape. Nunca me la había dejado. Si alguna vez había escapado, había sido porque él así lo había querido, nada más. Se divertía como un gato con su presa, viéndome acorralada en un mundo, en el que siendo mi propio mundo, no tenía el control. Le divertía dejarme escapar, porque sabía que era inevitable mi regreso. Después de todo, es imposible no volver a dormir... y mucho menos... de soñar.

Y él lo sabía. Pero no podía cerrar los ojos, sería firmar mi sentencia de muerte.

Él ya había logrado hacerme daño. Recuerdo que en  una de tantas cacerías, me había perseguido con su acostumbrado machete. Esa vez había escogido como escenario una selva. ¡Demonios!, ¿Cómo era que podía controlar hasta qué ropa llevar puesta?

Si... yo podría correr a través de la lluvia, los relámpagos. Podría alejarme de él, ocultarme en la noche en la que se desarrollaba esta nueva pesadilla,  pero siempre sería el mismo final donde yo era protagonista... donde seguramente, yo no saldría ilesa. Las plantas me obstaculizaban la visión y rasgaban mi ropa, haciéndome tropezar y caer. ¡Lo tenía todo siempre tan controlado! Constantemente me decía que era un juego entre los dos, que debía disfrutarlo. Él estaba enfermo, porque aquello no era un juego entre los dos: aquello era algo donde él jugaba conmigo.

Finalmente, cuando llegaba el momento tan temido para mí, aquel en el que encontraba algo obstaculizando en mi camino, algo impenetrable, donde era imposible huir, me encontré con él cara a cara. Súbitamente, un ruido partió el aire en dos y me alcanzó el brazo derecho.

La sangre brotó, mis gritos de dolor se oyeron en toda mi habitación y yo, ahora despierta, aún podía ver la satisfacción en su rostro con la que me despidió aquella vez, recordándome su cruel amenaza de vengarse algún día, de obligarme a pagar por todo lo que le había hecho, de hacerme un corte en mi cuerpo por cada una de mis infidelidades.

Por supuesto, él me lo había advertido cuando aún vivía. Si algún día descubría que yo le era infiel, pagaría con mi vida... por supuesto que me lo había dicho, y aún está en mi subconsciente. Aún después de muerto sigue con vida dentro de mí, atormentándome, despertando cada noche, y yo sin poder hacer nada pues él habita en mi mente, en mis recuerdos. Lo sabe todo de mí, sabe de Jerry y de los demás, sabe que siempre quise deshacerme de él desde que me amenazó por primera vez... sabe quién empuñó el machete mientras él aún dormía...

1 comentario:

  1. Pues.... en general la poesia no es como lo mio, pero este estuvo bueno, agradable, aunque pense que lo entendia hasta el final...... estaba muerto???? pero aun asi chevere, felicitaciones.... chaos

    ResponderEliminar

SALUDOS A TODOS LOS QUE AQUÍ ME VISITAN...


Amor Glitter - GIFMANIA